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Y EN ESTO LLEGÓ INTERNET…

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Internet, a pesar de las dificultades, está presente en Cuba y forma parte de ese espacio de libertad, de información y rebeldía que protagoniza la juventud, pero también es un lugar de comunicación y ventana abierta al mundo imprescindible para las y los profesionales de la medicina, la ingeniería o las artes.

La población cubana, tan formada, disfruta navegando en los Cibercafés salpicados por las calles de La Habana, y se apasionan con las posibilidades de las zonas wifi. En las escuelas, los hospitales, centros de trabajo y Universidades acceden a Internet buscando información en la red, “y te la pasas rogando para que no te envíen archivos de peso que se cuelgan”. Hace un mes se publicaba en Cibercuba el comienzo de las pruebas de internet en los hogares, unos dos mil de la Habana Vieja disfrutarán del acceso por cable. Una novedad que entusiasma a la mayoría ya que, hasta ahora solo estaba permitido para profesionales, periodistas, académicos e intelectuales, previa autorización.

Una amiga, Rosanna, nos decía que para ella una de las más importantes repercusiones del bloqueo estadounidense había sido la falta de conexión a Internet. Cuanto se equivocaron de nuevo los yanquees. Las dificultades de conexión, la no disponibilidad del cable limitó durante mucho tiempo la expresión de muchos cubanos y cubanas, que encuentran en internet el único medio de expresión no gubernamental que se da en Cuba.

Podemos leer las crónicas que desde La Habana nos cuentan en sus blogs miles y miles de hombres y mujeres, jóvenes y mayores y pro-revolución y aquellos que la critican permanentemente. Hay blogs bien hechos y con poesía, que hablan de música o de deportes, de la muerte de Fidel o de lo que pasará en la isla con la llegada de Donald Trump, ¿hará también un muro en el mar?. Que cuentan lo que sucede cada día, como viven en Cuba cada cambio y cada nueva duda, los que reclaman libertad de prensa y elecciones y los que se preocupan por si tienen que devolver sus casas y si sus hijos podrán ir a la Universidad. Leerlos es la mejor forma de saber lo que allí sucede, eso sí, sabiendo quien nos lo cuenta y buscando diversas opiniones.

Quedamos en un bar de Habana Centro con Rosanna y con Vladimir, un joven moreno, guapo y delgado, rapero y cubano. Le brillan los ojos cuando, mientras tomamos un café, nos va contando todas las peripecias por las que pasó para poder poner su blog en marcha.

En primer lugar la discusión en casa porque sus padres no lo entienden. A su padre le parece poco revolucionario que su hijo se pase el tiempo sentado delante de su ordenador portátil intentando conectarse con el mundo, un mundo muy desconocido y que les genera desconfianza. Y Vladimir nos cuenta como les convenció, como sentó a su padre delante de su portátil y le explicó.

  • Y el portátil de donde lo sacaste?
  • Me lo envió una amiga que tengo en Barcelona, se vino aquí de vacaciones y fuimos un poco novios. Cuando vino su hermana me lo trajo.
  • Y su hermana también fue tu novia?
  • Un poco, solo unos días.

Le entusiasma navegar, no puede hacerlo todo el tiempo y espera ansioso el momento de conectarse, buscar grupos de rap, ver sus fotos y bajar las letras de sus canciones, dice que estimulan su creatividad. Viéndolos a ellos se inspira para escribir y crear sus ritmos y compases aprendiendo de tantos músicos de otros lugares.

A él no le interesa la política, no, tiene amigos que opinan sobre la situación de Cuba y critican a la revolución, pero él no, a él solo le interesa la música y rapear sus poemas.

Después de un rato charlando con Vladimir entendemos su pasión y su necesidad de conectarse a esa ventana abierta al mundo.

Hace unos años, en un Congreso de Periodistas en La Habana, hablando de tecnología de la información, alguien mencionó el hipertexto, Fidel siempre atento a las novedades preguntó ¿que cosa era eso?

Y le explican:

  • Mire, Comandante, supongamos que usted está leyendo en la pantalla algo sobre Cuba y en el texto aparece subrayada o en otro color la palabra “cultura”, si hace clic en ella puede aparecer otro texto con la palabra “africana” y si hace clic en esta encontrará “poesía antillana” y de seguro pasará lo mismo con el nombre de “Guillén”, y si hace clic ahí resaltará la “Elegía de Jesús Menéndez” y si hace clic en “movimiento obrero cubano” lo remitirá a….
  • No sigas, le detuvo Fidel, ya sé por qué es difícil entenderlo, porque es el infinito.

El infinito, si, un infinito en el que están inmersas las personas jóvenes,  y no tan jóvenes, que a través de sus blogs nos hacen llegar sus inquietudes,  opiniones y  rebeldía.

Hace unos días que se murió Fidel Castro, todo un símbolo en su país, en América Latina y en todo el mundo. Una de las personas más mitificadas y admiradas y denostadas y criticadas, seguramente la persona a la que más veces intentaron asesinar. Una persona y un personaje que alcanzó un nivel de relevancia mundial, siendo un dirigente de una pequeña isla del Mar Caribe. Que defendió la posibilidad de la existencia de otro sistema económico sostenible desde el punto de vista ambiental y del ser humano,  que gobernó su país con firmeza y contraponiendo un pensamiento único a otro. En poco tiempo se retirará su hermano Raúl, fiel a Fidel y a la Revolución y con él finaliza la era de los Castro iniciada en el año 1959, y comienza un nuevo tiempo con la llegada de una nueva generación post-revolución.

Las cosas cambiarán en Cuba, sin duda, y el futuro será bueno, sin duda también, todo ese capital humano sobradamente preparado lo garantiza.

©Mabel Pérez Simal

 

Y QUE VA A PASAR CHICO?

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El 21 y 22 de marzo de 2016, Barak Obama Presidente de los USA viajó a Cuba, y ayer 25 de marzo actúan por primera vez los Rolling Stones en la Habana.

Me hubiera gustado estar allí, ver todo lo que sucede por las calles, lo que se habla en los cafés y en las barras de los colmados, que sensaciones tienen y que esperan, la incertidumbre de los cambios necesarios junto con la alegría de que todo lo que los limita pueda desaparecer, el fin del bloqueo…… parece imposible y quizás sea real. Me imagino también la fiesta, la alegría, la emoción y el rok and roll de los Rolling, y a miles y miles de personas asistiendo al concierto de unos rokeros mayores, si, pero conservando todo su don de la oportunidad y el espectáculo.

Como me hubiera gustado estar en La Habana.

Intentando ver todas las imágenes vía Internet y pensando en todo lo que está sucediendo, recordé uno de los viajes a Cuba en el que de distintas formas nos encontramos con debates y opiniones sobre el cambio, siempre presente en el horizonte, borroso y poco claro, pero que siempre estaba ahí.

Un cambio precedido por muchos otros cambios que lo propician y lo acercan, el viaje de Obama se empezó a gestar mucho, mucho antes de que los idus de marzo del año 2016 lo llevaran a La Habana.

Esperamos el ascensor del Hotel Riviera. Un modernísimo aparato cuando lo instaló en su hotel el mafioso Meyer Lansky en 1958 y que hoy continúa activo con su lenta y quejosa subida para recogernos en el piso número quince.

El Hotel Riviera fue construido por Lansky en la época en que Cuba era como una finca privada para las sociedades norteamericanas, y a partir de la Ley Seca entre 1919 y 1920 floreció un turismo basado en el consumo de alcohol, el juego y la prostitución. La sociedad ideal para un personaje como Lansky.

La lenta bajada en el ascensor nos permite observar a nuestros compañeros de viaje, y escuchar las tímidas conversaciones que tienen entre ellos.

En una esquina una joven camarera del hotel, tímida y con uniforme, intenta pasar desapercibida hasta que una mujer mayor, cubana pero no residente en la isla, se dirige a ella y le dice:

  • – Ahora cuando se muera Fidel, ustedes van a poder decidir como quieren vivir.
  • – No, no se va a morir, el Comandante se va a poner bueno
  • – La mujer insiste: Ya, pero cuando algún día suceda, ustedes tienen que pensar que esto puede cambiar, deben de estar preparados para cambiar de vida, para mejorar.
  • – No, no hay ningún problema, se va a poner bueno, se va a recuperar, ya lo verá usted.

Agosto de 2008, estamos en casa de Danilo y en una noche cálida y estrellada de La Habana comentamos un artículo de David Brooks publicado en La Jornada, y titulado “Llega la transición para los cubanos…….de Miami”.

Parece que las cosas están cambiando entre la comunidad cubana en Miami, están esperando a las próximas elecciones federales en noviembre, en las que varios candidatos demócratas intentan desbancar la hegemonía mantenida durante ocho legislaturas por los tres diputados cubanos y republicanos.

Los argumentos manejados por los demócratas son el cambio demográfico, por el cual los cubanos ya no son mayoría entre la comunidad latina, el generacional producido entre la propia comunidad cubana y también la coyuntura política desfavorable al gobierno republicano.

Raúl Martínez, candidato demócrata, comenta “siempre se destaca, cuando se habla de latinos, que separan al cubano y dicen el latino vota demócrata…pero al cubano lo tienen identificado como otro tipo de hispano, republicano, recalcitrante y conservador… y eso se había cimentado con la posición contra Fidel Castro, y el apoyo al bloqueo. El cubano que llegó aquí hace 15 años tiene relación con sus familiares en Cuba y los quiere visitar, quiere enviarles dinero, y hoy en día ya es ciudadano estadounidense”. O sea, justo los que rechazan las políticas que les impiden mantener una relación con la isla ahora empiezan a votar.

Martínez explica que para los cubanos que llegaron más recientemente o nacieron aquí, sus preocupaciones son el precio de la gasolina, la economía, la guerra de Irak, un seguro de salud, la vivienda pública o la educación. Dicen, “esperen un momentico, me han estado engañando con la política republicana recalcitrante sobre Cuba, no ha pasado nada en Cuba, y mira la situación económica que tenemos aquí”.

Otro candidato demócrata Joe García asegura que los cubanoestadounidenses están en contra de las medidas promovidas por George W. Bush y la comunidad cubana de Miami, que limitan las visitas a Cuba a una cada tres años y el envío de remesas a sus familiares. “Bush por primera vez hizo lo que ningún otro presidente había logrado, dividir a la comunidad cubana, y dividirla contra la posición histórica”.

Muchos se están cuestionando las actividades de la Fundación Nacional Cubano Americana y la dirección mantenida históricamente por Jorge Mas Canosa y sus herederos, después de 50 años no hay los cambios que prometían y se preguntan en que se gastaron millones y millones de dólares destinados por los sucesivos gobiernos de USA para ganar la batalla a Cuba.

Como dice García: “Si los fondos eran para formar sociedades civiles en Miami, han sido muy eficaces”, pero nada más.

Danilo escucha las noticias con mucha atención, siempre muy atento a lo que sucede y cuentan en relación con la isla.

  • – Claro que me alegraría de la victoria demócrata en las elecciones en USA, para nosotros sería mejor, sin duda, creo que deberíamos de mejorar las relaciones con nuestro enemigo del norte, pero tenemos que negociar el precio. No a cualquier precio.

Antes tener un familiar en Miami era un poco vergonzoso, era un traidor a la revolución, una persona que escapa de Cuba atendiendo la llamada de la sociedad capitalista, hoy veo a los cubanos que tienen familiares en Miami, y que están encantados con las remesas que reciben cada dos o tres meses y que los convierten en cubanos afortunados, privilegiados con respecto al nivel de vida y de economía de la isla. Y me comentan que no están molestos con ellos, respetan su opción y te hablan con orgullo del trabajo que tienen en Miami, en España o cualquier otro país. Se muestran respetuosos. Cada uno elige y tiene la oportunidad, no son juzgados. Mantienen la relación de afecto que tenían y sus envíos son un gran regalo para sus familiares. Es una suerte tener un familiar que envía dinero a la familia, en La Habana y en Tanganika o Marrakesch.

Seguimos en la casa de Danilo comentando, y en la terraza de al lado varias vecinas que recogen retazos de nuestra conversación, comentan:

-Oye mi amor, tu que crees que suceda si se muere el comandante y las cosas cambian?

-Tu crees que los que se fueron cuando la revolución volverán a La Habana?

-Y si intentan recuperar sus casas?

-Pero mi amor, si ellos allá ya tendrán una buena casa, para que van a querer esta, que está viejita…………………

Seguimos con el balanceo de las mecedoras mirando la noche estrellada de La Habana, disfrutando del calor y en silencio con nuestros pensamientos. Supongo que estarán pensando en su futuro, yo pienso en esta maravillosa forma de relación, de intromisión, de vida en común cubana, espero que sea cual sea ese futuro no la pierdan.

© Mabel Pérez Simal

 

 

 

 

La riqueza de la cultura

PS3-6-00616Paseas por La Habana y te encuentras a un viejito, muy delgado, con la piel tan curtida y morena que parece de cuero de tan brillante y bonita. Está vendiendo periódicos por la calle, Granmna o Juventud Rebelde, y saca unos pesitos que le permiten completar su pensión y vivir un poco mejor.

Es todo un placer pararse y dedicarse un rato a charlar con él. Te cuenta de su pasado como profesional, te habla de la historia, de la cubana y de la del mundo, de su experiencia y su papel en la Revolución, de como eran las cosas y como cambiaron cuando llegó el Comandante, y como son ahora. Hombres resignados, militantes, que vivieron muchos cambios y son la memoria viva de La Habana y de Cuba. Muchos como él caminan por las calles, periodistas, fotógrafos, linotipistas, carpinteros o mecánicos, personas con una gran cultura e información y que si les caes bien te cuentan y cuentan y tú solo puedes escuchar, con paciencia y mucho respeto, por tanta historia y por tanta cultura encerrada en su delgado cuerpo de cuero.

Son mayores y venden periódicos por la calle, pero cuidado, no te equivoques ni infravalores su sabiduría.

En Trinidad, paseando por sus calles, nos cruzamos con un señor empujando una carretilla, se para a nuestro paso y nos pregunta si somos españoles, sí, y nos empieza a hablar de la situación política de España, y nos pregunta, por la posición de Aznar en la guerra de Irak, y por el estado de las Autonomías, de lo que sucede con el pueblo vasco, o sobre la posición de Zapatero en Europa, ¿Cómo tiene tanta información de lo que sucede en España?, y nos cuenta que oye mucho la radio y las emisoras internacionales en las que cada día escucha los informativos.

Le preguntamos porqué tiene ese interés por lo que sucede en España y nos cuenta, muy lejos de los tópicos, que admira a nuestro país desde siempre, recuerda como le emocionaban las primeras lecturas de los poemas de García Lorca o de Machado, y se remonta a la primera vez que  leyó a Unamuno y a la generación del 98.

Es un placer pasar un rato escuchándole y te olvidas de sus pobres ropas, de  su carretilla llena de parches y sus zapatos rotos, viendo la satisfacción en su cara al poder compartir su pasión por la literatura, el arte y la política española.

Son momentos y conversaciones vividas en diferentes lugares que nos hacen reflexionar sobre  los prejuicios, cuando asociamos que la cultura y la curiosidad van ligadas a una determinada posición social y económica. Los prejuicios siempre son falsos, pero el estereotipo aquí en Cuba se rompe en mil pedazos.

© Mabel Pérez Simal

 

Todas las preguntas

LA HABANA, CUBA, CALLE OBISPO, ESCAPARATE, MODA 1

A mediados del mes de Enero de 2008 en la Universidad de Ciencias Informáticas, en una reunión celebrada en vísperas de las elecciones a la Asamblea Nacional, el Presidente del Parlamento se dirigía a los estudiantes y profesores pidiendo el apoyo para elegir en bloque a todos los candidatos que concurrían a los comicios del 20 de Enero celebrados en Cuba.

Durante esta asamblea los estudiantes además de escuchar el discurso oficial querían trasladar al poder revolucionario sus inquietudes, sus dudas y sus demandas. La asamblea perdió el tono oficial ante las cuestiones que plantearon los más jóvenes.

Un tiempo después la consigna que se comentaba por toda La Habana, transmitida por Raúl Castro, ocupando en funciones la Jefatura del Estado, es que los cubanos y cubanas hablen en las asambleas, que se atrevan a intervenir y a cuestionar, a plantear las necesarias reformas que están en boca de todos, en la calle, en los cafés, en las tertulias, en las facultades y centros de trabajo, que se discutan abiertamente los problemas del país y se propongan soluciones.

Estamos comiendo en casa de Danilo con su nieta Anita y su novio Andrés. Comentamos estas noticias y nos explicaban que ellos asistieron a la asamblea y nos cuentan cuales fueron las preguntas:

– ¿Por qué no se explica al pueblo en que consisten determinados proyectos y planes para que se pueda evaluar la eficacia de la gestión y exigir responsabilidades, si fuera el caso?

– ¿Por qué un ministro puede estar 20 años en el cargo aunque su gestión haya fracasado?

– ¿Por qué los cubanos no pueden viajar al extranjero ni hospedarse en hoteles nacionales?

– ¿Por qué se prohíbe abrir cuentas de correo electrónico de Yahoo o Google?

– ¿Cómo se entiende la coexistencia de dos monedas, como el comercio interior se paga en pesos convertibles, la divisa local, cuando a los trabajadores se les paga en pesos cubanos que tienen un poder adquisitivo 25 veces menor?

Nos contaron que el Presidente del Parlamento respondió comparando la situación actual con la que había en Cuba antes de la Revolución, la dictadura de Batista, la pobreza, las desigualdades, etc y algún otro comentario que en modo alguno resultaron convincentes para los jóvenes que escuchaban.

Hace un mes se plantaron los trabajadores de Acorec, la agencia empleadora estatal que contrata personal cubano para empresas extranjeras, el motivo era la imposición de un impuesto sobre las gratificaciones que reciben los trabajadores.

Por primera vez se publicaba en el diario Gramma, un espacio titulado “Cartas al Director”, en las que se leían opiniones de ciudadanos que ponían en cuestión algunas de las políticas del Gobierno Revolucionario.

No es un tema de conversación cómodo para Danilo, fiel y ferviente revolucionario, quizás él piensa que las cosas deberían de cambiar pero no dice nada, es incapaz de formular la más mínima crítica, al contrario, siempre intenta buscar la justificación a todo y esto choca con la opinión de su nieta y su novio.

La sobremesa se convierte en un debate político de primer orden, los jóvenes nos preguntan, quieren saber como suceden las cosas en el exterior.

– Y ustedes cambian de gobierno cada cuatro años?

– Pero, y si al anterior aún no le dio tiempo de terminar su proyecto político?

– Y el que llega continúa con el trabajo del anterior?

– Pero si el que viene cambia lo que hace el anterior, no avanzan nunca?

– Y en su país todos tienen trabajo?

– Y como funcionan los bancos?

– La Universidad es gratuita?

Horas y varios cafés después seguimos intentando responder a las preguntas de estos jóvenes inquietos que quieren saber todo sobre el capitalismo. No solo sus preceptos teóricos que conocen, sino la aplicación práctica del sistema y lo van comparando con lo que les gusta y no les gusta del modelo socialista .

Nos levantamos con la firme decisión de continuar esta conversación en otro momento y nos vamos a dar una vuelta por el malecón y a tomar un roncito para despejarnos un poco. Afuera el calor del atardecer y el ambiente de los locales y de la calle nos reconcilian con este país.

Muchas cosas se están moviendo en Cuba, la transparencia anunciada es novedosa, los jóvenes que crecieron en una sociedad post-revolución, que no conocieron directamente la dictadura de Batista, que se sienten orgullosos de ser cubanos y que no caen en las trampas de los mensajes enviados desde los USA,  necesitan y demandan un modelo de sociedad más abierto y se hacen muchas preguntas.

La solvencia del Gobierno Cubano estará en su capacidad para ir moviendo los viejos moldes y saber dar respuestas a una sociedad que está cambiando y que exige cambios.

Deberían de empezar a contestarlas.

© Mabel Pérez Simal

foto: Xosé Abad

Hace calor

© ESTUDIO ABAD FOTOGRAFÍAHoy es seis de octubre y aunque el calor no es el de Agosto se suda abundantemente en La Habana; no llovió todavía, estamos a 30º y en las zonas por las que no circula la brisa la sensación es densa. Este es un buen momento para descansar y tomarnos una copa bien fría en la terraza del Hotel Inglaterra, una terraza cubierta y abierta al bullicio de la zona y al pasar continuo de la gente. El Hotel está situado en el paseo de San Rafael, un lugar estratégico en el que todo se compra y se vende, se discute de béisbol y se hacen apuestas en la famosa esquina caliente del Parque Central que está enfrente.

En este pequeño parque está la primera estatua en honor de José Martí que se alzó en Cuba, y muy cerca se encuentra el Capitolio Nacional. Sorprende al ver el Capitolio su parecido con el de Washington, aunque el de La Habana es más rico en detalles, según los entendidos. Se accede por una monumental escalera y es muy recomendable una visita guiada por el interior,  además se puede aprovechar para conectarse a internet en el cibercafé.

Detrás del Capitolio está la Real Fábrica de Tabacos Partagás, al lado del Cine Mégano, y enfrente de este el Cine Payret. Al lado del Hotel Inglaterra están el Cabaré Nacional y el Gran Teatro de La Habana que comparte espacio con el Centro Gallego -un edificio neobarroco autentico club social de los emigrantes gallegos- construido a principios del siglo XX.

Todos estos edificios y sus espectáculos hacen de esta zona una de las más concurridas de La Habana, aunque quizás compita con el cruce de las calles 23 y L en Vedado donde están el cine Yara y la heladería Coppelia, también muy bullicioso. Dos espacios urbanos y cosmopolitas, en los que sentarse y ver pasar la vida, la vida Habanera con su trasiego continuo de personas, participar de una sesión de cine o tomarse un helado. Placeres únicos de La Habana.

Sentada, disfrutando de una copa y una pequeña brisa, saboreo de otro modo este momento de calor.

Observo las caras de la gente y su forma de moverse: al extranjero que mira embelesado todo lo que le rodea, sudando copiosamente y bebiendo una copa tras otra -será el calor o el Caribe pero aquí puedes tomar muchas más copas. En una mesa cuatro mujeres que viajan juntas, aprovechan el momento de relax para escribir sus postales, y una de ellas lo apunta todo en una pequeña libreta de tapas negras, los lugares que visitaron, el precio de la comida y el hotel, un sinfín de notas que luego guardará en un cajón para volver a leer en las largas tares del invierno. Una pareja bebe en silencio, beben y miran, todo este bullicio les entretiene tanto que no necesitan hablar, y un señor mayor, elegantemente vestido y solo, mira nervioso su reloj y pide otra copa, su cita de las 18,30 se retrasa.

Todo en esta terraza tiene un aire de calma, bochorno y pausa y nos sentamos en ella personas que intentamos encajar en ese ritmo, lento y cadencioso.

Paseando la mirada me encuentro con el camarero, que pendiente de nuestros pedidos nos mira con una sonrisa socarrona, y pienso, que pensarán de nosotros los camareros y chóferes cubanos?

Que pensarán de estos blanquitos pálidos y sudorosos, con esa ropa un poco estrafalaria con la que pretenden sentir menos calor, y que toman y toman esperando refrescarse, mientras lo miran todo con cara de sorpresa, de satisfacción, de duda, de deseo y en ocasiones de inseguridad.

Me gustaría poder oír a aquellos tres apoyados en la barra que comentan y se ríen.

© Mabel Pérez Simal

ESCAMBRAY

© ESTUDIO ABAD FOTOGRAFÍA

Saliendo de Trinidad en dirección a Santa Clara se puede elegir entre dos rutas, una más directa y la otra subiendo por las montañas de Escambray. Esta última nos la recomendó Danilo, por la belleza de su vegetación y por la historia que duerme en su selva, importante, pero no tan conocida como la famosa Sierra Maestra.

A la salida del pueblo junto a la parada del autobús se amontona la gente esperando el transporte, uno de los problemas cotidianos en Cuba. Como vamos los dos en un coche alquilado y nos sobra sitio, paramos, y sin tiempo de ofrecernos a llevar a alguien se abalanzan sobre el coche decenas de personas.

–   Van para Escambray?

  • Si, pero calma, calma, solo podemos llevar a 3 personas.

Una mujer joven con mucha autoridad, ante el caos que se forma cuando varios de ellos intentan subir al coche, toma el mando, y empieza a organizar.

  • la viejita, lleven ustedes a la viejita que lleva aquí muchas horas.

Ella está al fondo, sentada en la parada del autobús y con mucha gente delante, la joven se abre paso y la va a buscar y entre varios la ayudan a cargar sus bolsas y la suben al coche junto con dos mujeres más, una de mediana edad y una estudiante muy joven.

Todo este episodio sucede sin que tengamos ninguna intervención ni opinión, hay una increíble organización colectiva que coge, lleva, decide y sienta a estas tres mujeres en nuestro coche.

Adiós y buen viaje, nos desean.

Y así iniciamos la subida a la sierra de Escambray por una empinada carretera con muchas curvas y un firme en mal estado. El coche, suficiente para dos y muy pequeño para cinco sube renqueando y en primera por las cuestas, y al rato dejamos de preocuparnos por su salud y su resistencia al superar las primeras subidas y empezamos a disfrutar del increíble paisaje.

Montañas y montañas exuberantes y llenas de todos los matices del color verde, claro, oscuro, vibrante, impenetrable, salpicadas de flores naranjas, amarillas y blancas, como pinceladas de colores en un mar de verdor.

Nos admira toda esa belleza natural, completamente salvaje, sin caminos ni casas, sin civilización.

Lo comentamos con nuestras pasajeras que se suman a nuestros comentarios, orgullosas de sus montañas.

Las miramos con más atención mientras van comentando. La joven estudiante apenas habla, solo cuando le preguntan por el curso, donde vive y poco más. Es una joven tímida, seria y viaja con el ceño fruncido, no sabemos si de prisa o de preocupación. No mira el paisaje, solo de frente y se apea en el primer pueblo que encontramos, cuatro casas al borde de la carretera que viven del cultivo de café.

La mujer de mediana edad se llama Lucinda, es dicharachera y amigable y está muy agradecida por el viaje, está acostumbrada a pasar muchas horas de espera para poder subir a su casa.

  • “por esta Sierra pasan muy pocos coches”

Es una mujer muy culta que nos va contando la importancia de la Sierra durante la Revolución y nos señala los nombres de las flores, los ríos y las plantas.

Nos habla de los lugares, su nombre y su significado, los hechos que ocurrieron, quien vive allá y como se vive en la Sierra.

Nos pide que paremos en el mirador de Hanabanilla, sobre el río del mismo nombre, para disfrutar de la vegetación. Helechos arborescentes, palmeras, pinos, el framboyán y un arbusto con unas flores naranja repartidas de cuando en cuando entre el verde.

Un espectáculo natural de colores exuberantes. Recogemos unas cuantas flores blancas que nos señalan como la flor nacional, “la mariposa”, muy grande, de color blanco y con un olor exquisito. Nos bajamos todas y vamos cogiéndolas y llenando el coche con su fragancia.

Pasamos por Tope de Collantes, una zona de cafetales y también de veraneo, con un balneario enorme de construcción y estética soviética. “Allí es donde la gente va a ponerse en forma, corren, les ponen a dieta y les dan masajes”, nos va contando Lucinda un poco antes de bajarse en Tope, aquí está su casa y después de la invitación a un cafecito, nos despedimos.

Continuamos el viaje acompañados por la viejita que hasta ahora había hablado muy poco, solo para confirmar los comentarios que hacía Lucinda.

-Y usted a donde va?

-Yo voy a mi pueblo, un pueblo muy pequeño bajando la montaña, ya les digo yo.

  • Y usted recuerda la Revolución?
  • Si hija sí, la recuerdo muy bien, yo era muy joven

Y nos cuenta:

“Mientras el Ché llegaba a Escambray y negociaba con los capitanes, yo vivía en la Sierra y observaba sorprendida y maravillada a todos aquellos hombres, barbudos, armados y con la determinación en la mirada. Tan sucios y necesitados como mi familia y todas las familias que vivían en el pueblo, un pequeño pueblo en medio de la sierra llamado Felicidad”.

“A mi pueblo no llegaba el ejercito regular, no llegaba la política, no llegaban los excesos de Batista, a mi pueblo solo llegaba la pobreza, el aislamiento y el analfabetismo. Apenas habíamos salido de la sierra, y cuando llegaron los revolucionarios y nos hablaron de justicia, de reparto, de cultura o de la reforma agraria, no entendíamos, pero nos sonaba bien”.

“A mi ya me cogió un poco mayor, comentaba la viejita, y no quise estudiar, yo solo quería casarme e irme a vivir fuera de Felicidad, lejos de la montaña, a un lugar en el que hubiera mucha gente, tiendas, coches y que estuviera cerca del mar”.

“Mis hermanos se sumaron a la Revolución y pudieron estudiar y salir de la miseria en la que vivíamos. Aprendieron a leer y a escribir, nadie de mi familia sabía, eso fue lo mejor”.

“Hoy vuelvo a mi pueblo, a ver a mi nieta, que tuvo una bebita. Ven ustedes, al final de este camino hay unas pocas casas, muy pocas, allí vive mi nieta, volvió para el pueblo y se quiere quedar aquí. Yo vengo a verla, a pasar con ella unos días, a disfrutar de la bebita y a recordar”.

“Pero no me quiero quedar, no, no me quiero quedar en Felicidad”

Busco en el libro “Pasajes de la Guerra Revolucionaria”, en el capítulo titulado “Un pecado de la Revolución”. Así relata el Ché su llegada a la sierra de Escambray

“Llegamos al Escambray y acampamos cerca del pico denominado Del Obispo, que se ve de la ciudad de Sancti Spíritus y tiene una cruz en su cima. Allí pudimos establecer nuestro primer campamento e inmediatamente indagamos por una casa donde debía esperarnos uno de los artículos más preciados del guerrillero: los zapatos. No había zapatos, se los habían llevado las fuerzas del Segundo Frente del Escambray, a pesar de que habían sido logrados por la organización 26 de Julio. Todo amenazaba tormenta, sin embargo, logramos mantenernos serenos………”

© Mabel Pérez Simal

© ESTUDIO ABAD FOTOGRAFÍA

BLOQUEO

© ESTUDIO ABAD FOTOGRAFÍA

Paseamos por Vedado para encontrarnos con Valeria en la esquina de la calle 23 y curiosear en los puestos del mercadillo de artesanía.

Vamos bajando y nos topamos de frente con una enorme valla publicitaria en la que podemos leer:

“Un día de bloqueo equivale a 139 ómnibus urbanos”

 Valeria, periodista curtida en varios medios cubanos, y que trabajó como corresponsal en distintos países -en todos los del bloque soviético- mira la valla y sonríe, con esa sonrisa cínica con la que siempre habla del Gobierno Revolucionario de su país.

Le gusta polemizar y aprovecha todas las ocasiones para criticar las actuaciones de los hermanos Castro, a los que detesta, pero sus críticas van dirigidas contra el Gobierno de los USA, porque ella, como todos los cubanos, está en contra del bloqueo.

  • – Y sin bloqueo? habría los ómnibus suficientes para solucionar el grave problema de transporte que vive la isla?
  • – Que hubiera sido del Gobierno Revolucionario, como viviríamos sus aciertos y como justificarían sus errores sin poder achacárselos al bloqueo?
  • – Donde estaría hoy Cuba, que tipo de país y de sociedad sería sin los vetos internacionales?
  • – No nos dieron la oportunidad de poder comprobar si otro modelo funciona y ahora en un momento de crisis financiera, no tenemos alternativas.

El bloqueo es uno de los elementos de cohesión de todos los cubanos, todos, hasta los más críticos con el régimen están en contra del aislamiento internacional, y viven cotidianamente las estrecheces y los perjuicios que les causa.

Valeria sigue su discurso militante antibloqueo.

  • – Es necesario que se eliminen las sanciones y el bloqueo impuesto por los USA para que la situación se normalice en Cuba, el bloqueo tuvo un efecto muy diferente, en lo interno, al pretendido por sus más acérrimos defensores, y de hecho parte de la disidencia cubana de Miami hace tiempo que se plantean la eficacia de la medida.
  • – Somos como el último reducto de las tensiones derivadas de la Guerra Fría con la desaparecida Unión Soviética, y ya no son tiempos……………………………………….

Tarde de café cargado y oscuro como las nubes que amenazan lluvia y tormenta, tarde de conversación y de debate con una mujer que defiende y explica su disidencia desde la inteligencia y el respeto, tarde Habanera, mojada y caliente.

©Mabel Pérez Simal

TRINIDAD

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Las casas y sus colores en Trinidad son un retrato vivo y colorista del paseo por esta ciudad.

Trinidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, y es una muestra de paisaje urbano original construido a mediados del siglo XIX, cuando aquí se producía la tercera parte del azúcar de la isla.

Una muestra de azules, amarillos y verdes, de tejados de tejas oscuras y mezcladas y con enormes rejas en las altas ventanas, sencillas o más elaboradas pero siempre tan altas, desde el suelo al techo de las casas.

Casas con actitud, volcadas a la calle, sin pudor, abiertas al atardecer y al fresco. Cuando paseas por sus calles, sin querer, ves todo lo que sucede en la intimidad del interior.

Cubanos que descansan sentados en sus sillas y se balancean viendo la televisión, en contacto directo con todo el que pasa, viendo el programa e interrumpiendo para saludar.

El tono es relajado, de tomar el fresco, algunos lo acompañan con un roncito mientras ven la tele o tocan la guitarra. Ahora es tiempo de descanso, ya mañana por la mañana empieza de nuevo el trabajo, y hay que “solucionar”.

Esto ocurre en cualquier parte del mundo, pero no sé, aquí en Cuba ese tiempo de oscuridad y de relax tiene un tono más cálido y vital. Será el Caribe o el descanso después de la pelea por la dignidad.

Son las nueve de la mañana, aprieta el calor y solo apetece sentarse debajo de una sombra y mirar, a las cubanas que caminan lento mezcladas con algunos turistas, pocos, a las niñas uniformadas y llenas de trenzas, a un hombre mayor que empuja una carretilla con más años que él, escenas cotidianas interrumpidas de cuando en cuando por el paso de un caballo, menudo, con un jinete que parece sacado de la historia y que avanza a paso lento golpeando con sus cascos las calles empedradas de Trinidad.

Estoy sentada en las escaleras que suben a la Casa de la Música, con la Plaza delante y viendo pasar el mundo que camina pausado por su suelo adoquinado. En un local aquí al lado empiezan a ensayar los músicos y sus notas acompañan el calor y el paisaje.

Perfecta la escena. Calles empedradas, calor caribeño, casas de vivos colores, la sombra de un árbol frondoso bajo la que sentarse y un jinete que cruza la plaza al paso.

 Donde estoy?, en que época estoy?

 Tiempo detenido y lento, cadencioso.

 Bien por Trinidad, pero no para un recorrido turístico y rápido, no, para pasearla, para sentarse a mirar y escucharla.

 Seguimos el sonido de la música y entramos en El Palenque de los Congos Reales, están ensayando. Nos podemos quedar?, Si, claro, que quieren tomar?

Continúa la música, el son que acompaña a hombres y mujeres bailando, todos negros y moviéndose de forma sensual y coordinada. Parando, corrigiendo, repitiendo. Un, dos, tres, desde el anterior movimiento.

El director de escena desde abajo los va llamando, sube y les explica algunos pasos de baile. Calor y sudor.

Mientras nos tomamos una copa en la terraza emparrada, el encargado del local se acerca, le invitamos a acompañarnos y nos cuenta algunas de las historias que perviven en la ciudad, las de los terratenientes de las grandes plantaciones de azúcar del siglo XIX, historias de asesinatos, pasiones y venganzas.

Música, baile, truculentas historias, calor y color, todo junto en Trinidad. Os lo recomiendo.

© Mabel Pérez Simal

Taxistas en La Habana

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Vamos paseando por La Habana Vieja y decidimos ir a comer a un restaurante chino del que nos hablaron en el mercadillo. Paramos un taxi.

  • – Buenos días, a Habana Centro.
  • – Buenos días, son españoles?
  • – Pues sí
  • – Y de donde?
  • – De Galicia.
  • – Ah que casualidad, mis abuelos eran gallegos como ustedes.
  • – Y de que lugar?
  • – De un pueblo de Lugo.

Y sin preguntar más nos cuenta la historia de sus abuelos.

Mi abuela vino a La Habana cuando era muy pequeña, casi una niña, era la menor de 14 hermanos y en Galicia en los años 20 del siglo XX se pasaba mucha necesidad. Su mama la envió a La Habana a servir en una casa adinerada.

Mi abuelo vino años después huyendo de la derrota en la guerra civil, era Republicano. Llegó a La Habana y se dedicó a criar vacas, era lo que hacía en su pueblo de Lugo. Con mucho trabajo llegó a tener un buen negocio, una importante lechería. Conoció a mi abuela paseando un domingo por el Malecón y se casaron.

Cuando llegó la Revolución y le nacionalizaron la lechería fue un duro golpe para el abuelo, pero no se quiso ir, su familia y sus amigos estaban aquí y aquí se quedó, pero cuando se enfadaba con Fidel, que era muy a menudo, lo ponía verde en gallego, así nadie le entendía.

  • – Que buena la historia de sus abuelos, nos alegramos de conocerle.
  • – Suerte
  • – Adiós.

Nos bajamos del taxi para ir al restaurante y vamos hablando de sus abuelos de Lugo y de las miles de historias de gallegas y gallegos que sucedieron en La Habana. Salimos del restaurante y paramos un taxi.

  • – Hola que tal?
  • – Y de donde son ustedes?………………………..

© Mabel Pérez Simal

EL GIGANTE

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EL GIGANTE

 Estamos en Santa Clara en las afueras de la ciudad, en una enorme plaza vacía. Un espacio abierto que parece esperar actos multitudinarios, actos de reconocimiento, de recuerdo emocionado, de una curiosa mística que va más allá de la admiración. Levanto la vista al cielo, y le veo.

En un alto pedestal su enorme figura de Guerrillero. De pié, dando un paso al frente y con la mano izquierda escayolada, como el día en que paseó por las calles de Santa Clara.

“Las lomas del Cápiro seguían firmes y allí estuvimos luchando todo el día 30, tomando gradualmente al mismo tiempo distintos puntos de la ciudad. Ya en ese momento se habían cortado las comunicaciones entre el centro de Santa Clara y el tren blindado. Sus ocupantes, viéndose rodeados en las lomas del Cápiro trataron de fugarse por la vía férrea y con todo su magnífico cargamento cayeron en el ramal destruido previamente por nosotros, descarrilándose la locomotora y algunos vagones. Acosados por hombres que, desde puntos cercanos y vagones inmediatos lanzaban botellas de gasolina encendida, el tren se convertía en un verdadero horno para los soldados. En pocas horas se rendía la dotación completa, con sus 22 vagones, sus cañones antiaéreos, sus ametralladoras del mismo tipo, sus fabulosas cantidades de municiones, fabulosas para lo exiguo de nuestras dotaciones, claro está……..”

Así relata el Guerrillero el asalto al tren blindado y la batalla de Santa Clara -clave para el triunfo de la Revolución- en la que se rompieron las comunicaciones entre el ejercito de Batista y la isla se partió en dos. Aquel grupo de hombres mal armados, famélicos y mal vestidos ganaron la decisiva batalla.

Es por esto que Santa Clara está unida a la figura del Ché Guevara, para siempre.

Y es por eso que esta mañana, muy temprano, sentada en el suelo, admiro su enorme presencia en esta plaza. Poco a poco se va llenando de gente, personas mayores, jóvenes y niñas que van ocupando la gran llanura extendida a los pies del gigante.

A mediodía la plaza está completamente llena y todos estamos allí por el mismo motivo, recordar a Ernesto Guevara en el 40 aniversario de su asesinato, en la Higuera, Bolivia. Con su boina y su fusil, su puro, su sonrisa y su enorme atractivo, que hoy cuarenta años después sigue intacto.

© ESTUDIO ABAD FOTOGRAFÍA

En todas las culturas y en todos los continentes, entre los mayores, nostálgicos de épocas y épicas revolucionarias donde se juntaba acción y poesía, y entre los más jóvenes, los que no saben de su historia, los que no oyeron las canciones que le dedicaron los trovadores, los que no conocen sus palabras ni leyeron sus textos, los que apenas tienen referencias, pero intuyen en su cara, la que llevan grabada en la camiseta, su fuerza, la fuerza que le convirtió en un símbolo.

Un gigante que desafía al tiempo, a la historia y a su propia muerte.

© Mabel Pérez Simal